“Si algo nos diferencia es el uso del color. Siempre tratamos de hacer un guiño con el uso de algún tono vivo, incluso en las piezas más sobrias”, nos cuenta Esther Castaño al otro lado del teléfono en una atareada tarde pocas semanas antes de la Feria de Milán. Y es que mucho ha cambiado desde que Santiago Castaño fundara una pequeña empresa hace más de cuatro décadas en Yecla (Murcia) con el objetivo de crear mobiliario contemporáneo, pero los productos de Sancal siguen respirando buen humor, formas amables y, como afirma Castaño, mucho color.

La medida humana

No suele suceder que una compañía tenga un manifiesto que rija no solo el tipo de producto que fabrica, sino también la cultura empresarial. Desde hace años, Sancal ha apostado por el lado más humano del diseño. “Aunque las modas han cambiado, hace un tiempo el diseño contemporáneo parecía dar prioridad a la funcionalidad por encima de otros aspectos de las piezas. Nosotros siempre hemos buscado dar una dimensión emotiva al producto. La individualidad de cada persona es para nosotros tan importante como la función o la ergonomía. Por eso buscamos productos que nos emocionen, ya sea por un determinado material, por la inspiración del diseño, la combinación de colores”. Es lo que en Sancal llaman “el componente humano” que debe percibirse a primera vista.

 

 

Pero, como hemos mencionado, esta dimensión también impregna el día a día en el interior de su sede. “Sancal es una empresa pequeña, familiar, algunos de los empleados llevan décadas trabajando con nosotros. Es una empresa cercana a las personas con las que trabaja. Les tenemos en cuenta en cada decisión”, explica Castaño.

Sancal presentó sus novedades en el Salone de Milano

Una personalidad propia

Esa búsqueda de la conexión emocional con el usuario les ha llevado a un carácter muy propio. Los diseños de Sancal tienen unas características marcadas, formas redondeadas, juegos de volúmenes y, siempre, claro está, el color. Esther Castaño lo cuenta: “No se trata de que usemos siempre colores muy vivos o llamativos, pero siempre encontramos la forma de hacer un pequeño guiño, incluso en las piezas más convencionales y sobrias”.

Y es que en Sancal se niegan a creer que hay colores “feos” o “malas combinaciones de tonos”. El hecho de tener producción propia también ayuda a desarrollar esta particular línea de trabajo: “Tenemos muchos productos con tejido y madera, lo cual permite muchos colores y acabados distintos sin variar el diseño. El hecho de que todas las piezas se produzcan aquí, prácticamente bajo demanda, nos permite customizar y crear diferentes combinaciones de colores. Tenemos además un catálogo muy amplio de lacas, tintes y otros acabados, además de introducir nuevas colecciones de textiles cada año.  Siempre tratamos llevar el color al límite de lo convencional.”, cuenta la directora de la firma.

 

 

Dirección de arte y colaboraciones célebres

Pese a su capacidad de ser reconocibles, los productos de Sancal llevan la firma de diseñadores diversos, desde freelancers muy ligados a la firma a figuras de prestigio internacional, como Karim Rashid o Toyo Ito. Vengan de donde vengan las colaboraciones, todas las piezas llevan la firma de su diseñador. Esther Castaño nos cuenta cómo tratan de mantener cierto equilibrio en el catálogo para no perder la personalidad de la marca mediante diferentes estrategias: “En ocasiones también colaboramos con diseñadores o estudios establecidos. En algunos casos nos vienen a buscar, como fue el caso del equipo de Karim Rachid, que nos dio cierto vértigo cuando nos contactó. En este caso, por ejemplo, nos preocupaba que su diseño, tan marcado y característico, acaba por diluir la personalidad de Sancal. Queríamos que los dos caracteres estuvieran presentes. Otras veces, pensamos en un determinado producto, creamos un brief, y pensamos qué diseñador y qué estética encaja más con el producto que tenemos en mente. Y a veces hacemos lo contrario, pensamos en diseñadores que nos gustan pero que se dedican a categorías distintas y le ofrecemos crear una pieza de mobiliario. De esta forma nos ofrece una visión distinta y nos permite contrastar en el marco de su trayectoria”, explica Castaño.

Sancal presentó sus novedades en el Salone de Milano

Apuesta por la sostenibilidad

Una de las estrategias más recientes de la firma ha sido obtener la certificación de gestión medioambiental (la famosa ISO 14001) a partir de una inquietud de la empresa por el entorno. “No se trata de un interés comercial. El interés nace de la concienciación. Las características propias del mobiliario complican la capacidad de procesarlo (es más fácil llevar una botella al contenedor de un reciclaje que deshacerse de forma correcta de un sofá). Esta dificultad nos hizo llegar a la conclusión de que una pieza de mobiliario debe tener dos premisas. Por un lado, que sea un producto que envejezca bien y no haya necesidad de renovarlo con frecuencia y por otro que durante su fabricación sea lo más sostenible posible”.

 

Sancal presentó en el Salone del Mobile de Milán sus novedades

 

A partir de esos supuestos, Esther Castaño es muy honesta sobre el proceso que “está siendo muy costoso”, puesto que la preocupación por el medio ambiente “no está lo bastante integrada en la sociedad aún”. Por el momento, además de obtener la certificación de gestión medioambiental, la directora de Sancal cuenta orgullosa que han conseguido prácticamente autoabastecerse de energía solar, gracias a la instalación de placas solares en la planta de Yecla. Pero ante las dificultades que esta estrategia plantea, también tiene sus beneficios (además de una “conciencia más tranquila”, bromea Castaño): “estas medidas ofrecen una ventaja competitiva en otros mercados donde cada vez son más exigentes en materia medioambiental”. De hecho, en los últimos años, el volumen de negocio en el extranjero ha pasado de un 40 a un 70% en Sancal, algo que les ha ayudado a salir (casi) indemnes de la crisis.

 

Sancal presentó sus novedades en el Salone de Milano